Amsterdam restringe la prostitución al acotar el horario de los burdeles

lunes 25 de enero, 2010

Amsterdam restringe la prostitución al acotar el horario de los burdeles

La prostitución estaría vetada de cuatro a ocho de la mañana

El Ayuntamiento quiere que las meretrices sean mayores de 23 años  |  Muchos burdeles han cerrado en los últimos dos años; la ciudad quiere cambiar de imagen

Las próximas elecciones locales en Amsterdamvan camino de convertirse en una suerte de referéndum sobre el futuro del negocio del sexo en la ciudad, totalmente legal desde hace diez años aunque el Ayuntamiento se empeñe en barrerlo poco a poco bajo la alfombra de la postal impoluta en que aspira a convertirla. Su última propuesta para "aumentar la seguridad" de su famoso barrio rojo consiste en elevar de 18 a 23 años la edad mínima para poder ejercer la prostitucióny obligar a los locales a cerrar de cuatro a ocho de la mañana. "A esas horas sólo van por ahí borrachos y tipos repugnantes. Algunas mujeres son obligadas a trabajar precisamente en ese horario", ha explicado Lodewijk Asscher, vicealcalde de la ciudad, socialdemócrata, al diario De Telegraaf. Elevando la edad legal mínima para prostituirse, el Ayuntamiento pretende asegurarse que las mujeres ejercen libremente. El sistema ya debería ser capaz de detectarlo y evitarlo cuando una prostituta acude a la cámara de comercio local para darse de alta y es entrevistada por las trabajadores sociales.

Pero Asscher cree que muchas de las chicas más jóvenes llegadas del este de Europa y Latinoamérica trabajan forzadas. Con 23 años, argumenta, las mujeres son menos vulnerables y resisten mejor a la presión de las bandas criminales. "Amsterdam es una ciudad internacional y la prostitución forma parte de ella. No tenemos nada en contra, mientras se haga libremente. Pero por desgracia vemos muchas situaciones en las que esto no es así", afirma Asscher.

El joven político socialdemócrata está acostumbrado a que le abucheen cuando camina por el barrio rojo. Es el responsable, junto con el alcalde Job Cohen, del plan de saneamiento emprendido hace dos años para lavar la cara del barrio de De Wallen, donde decenas de locales han apagado sus farolillos rojos en los últimos dos años. Algunos de sus icónicos escaparates mantienen los neones y las cortinas de satén, pero ahora no alojan prostitutas sino boutiques y talleres de moda, subvencionados por el Ayuntamiento. Otros han sido rehabilitados para negocios más convencionales.

Para los empresarios del sexo y sus trabajadoras, Asscher ha ido demasiado lejos. Varias asociaciones de prostitutas –están muy organizadas– advierten que esta medida condenará a muchas mujeres a la clandestinidad, de forma que ni siquiera se podrá garantizar que las menores no ejerzan. Meetje Blaak, del sindicato de prostitutas Vakwerk, considera que la propuesta peca de cándida, también en lo referente a los horarios. "No se imagina la cantidad de hombres que se acercan al barrio antes de ir a trabajar. Si salen de casa por la noche, la esposa les dice que a dónde va, pero si se van antes de hora a trabajar nadie hace preguntas", afirma Blaak.

El cambio de la edad mínima para ejercer la prostitución escapa de las competencias del Ayuntamiento y necesitará la luz verde del parlamento. Pero los vecinos de Amsterdam tendrán la última palabra sobre el cierre de los burdeles de madrugada, ya que en marzo hay elecciones locales.

La propuesta puede tener tirón. Una parte de la sociedad holandesa se muestra cada vez más incómoda con su histórica política de tolerancia aplicada tanto a la venta de sexo como a la venta de drogas blandas.

Origen


Subir
Web Design by Domestika