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8M: Por la libertad creativa de Shakira

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Por fin contamos con un instrumento estadístico que nos permite comparar datos sobre violencia de género entre los distintos países de la Unión Europea. Ha sido la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE, que ha realizado la mayor encuesta sobre violencia de género que se conoce en el mundo hasta la fecha.

Aunque se sospechaba, los resultados y conclusiones del informe (PDF), son demoledores. Declaran haber sufrido violencia física o sexual 62 millones de europeas, casi 10 millones declaran haber sido violadas. En torno a 80 millones de europeas han sufrido violencia psicológica por parte de sus parejas y a una de cada 20, unos 10 millones de mujeres, sus parejas les han prohibido salir de casa, les han quitado las llaves del coche o las han encerrado contra su voluntad.

Fuera de casa la cosa no es mucho mejor. Casi la mitad de las europeas declaran que el miedo tiene consecuencia en sus hábitos de vida y que limitan su propia libertad de movimiento evitando por ejemplo caminar por la calle o viajar en transporte público si no van acompañadas. Son 102 millones de europeas las que han sufrido acoso sexual en su trabajo, situación que se produce incluso para las que tienen puestos de responsabilidad en sus empresas.

En cuanto a las comparaciones territoriales, son muchos los medios de comunicación que se han apresurado a destacar que son las mujeres de los países nórdicos las que declaran más situaciones de violencia que las de los países del sur de Europa. Análisis de los resultados que deslizan la idea de que es precisamente en los países donde la igualdad entre mujeres y hombres parece ser más alta, donde se producen más casos, o así lo cuentan las mujeres que viven en esos países. Y ahí lo han dejado.

Inquietante idea, que no se puede barajar sin explicar que, probablemente este efecto estadístico de más violencia en los países con legislación y realidad social más equilibrada entre mujeres y hombres, tiene que ver con el hecho de que, en estos contextos, es más fácil no sólo que las mujeres denuncien y hablen sobre los episodios de violencia que han sufrido, sino, además, que sean mucho más capaces de identificar de qué hablamos cuando de abusos y de violencia contra las mujeres se trata. Por el contrario, para las mujeres que vivimos en países donde la participación de las mujeres en los diferentes ámbitos sociales es más bajo, los niveles de exposición son también más bajos, y los umbrales de tolerancia, probablemente, más altos.

Y como muestra un botón. Hace unos días Shakira nos contaba con una normalidad pasmosa que su novio, “es celoso y territorial” (Duda conceptual: ¿De qué territorio estaremos hablando?), y declaraba sus propias estrategias de limitación de su actividad creativa, imagino que para dar gusto a su partenaire; “no me deja grabar vídeos con hombres”, “me aseguré de contar con su aprobación, para que todo fuera más fácil”, decía en un acto promocional de su nuevo vídeo. No he podido dejar de pensar en este episodio leyendo las conclusiones de la encuesta.

No es que yo piense que Shakira tenga que denunciar a Piqué, ni mucho menos, pero confieso que me incomoda el hecho de que una artista mundialmente reconocida incorpore a la promoción de su trabajo elementos que tanto tienen que ver con la sumisión y la limitación de la libertad de las mujeres en las relaciones de pareja. Hay 10 millones de europeas que seguramente no pueden escapar de un novio celoso y territorial, que acaban de escuchar la opinión de la artista sobre que es mejor tomar precauciones para no tener problemas. Vamos, lo del miedo y la provocación de toda la vida; lo de la asunción de una parte de la responsabilidad sobre la agresión sufrida; lo de la disculpa de un comportamiento masculino que no se cuestiona. Y así no.

Se aproxima el 8 de marzo, ese día para festejar los avances y retomar las reivindicaciones pendientes en materia de igualdad. Voy a sumar a mi lista de más de 1000 motivos para el 8 de marzo, no sólo la lucha contra la violencia de género y la demanda de un mayor compromiso gubernamental y legislativo en el ámbito europeo para su prevención y erradicación, incluyendo la ratificación del Convenio de Estambul (PDF), sino la demanda de libertad creativa para Shakira, faltaría más.

Fuente: www.elmundo.es

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