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Así se captan menores españolas para la trata: Método “lover boy”

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“Mientras el proyecto iba avanzando, lo que me quedaba claro es que el asunto de la trata de seres humanos y de la esclavitud moderna era, principalmente, una cuestión que afectaba a los niños, la gran mayoría de sus víctimas.¿Qué tipo de sociedad canibaliza así a sus propios hijos? Esta multimillonaria industria está construida sobre las espaldas y en las camas de la juventud de nuestro planeta. No tenemos ni idea de con lo que estamos tratando; excepto que ocurre en todos los países del mundo de una forma u otra. Y esa es la parte que más me aterroriza”, se cuestiona Robert Bilheimer, director y productor del documental Not my life, un abordaje a la esclavitud de nuestra época.

Un joven se comunica a través del móvil. JAVI MARTÍNEZ

 

 

¿Por qué, si es tan patente que los menores de edad están muy presentes en el negocio de explotación, a duras penas forman parte de las estadísticas o de los planes de lucha y protección frente a la trata? La pregunta resume “la dificultad de aproximarse a un tema tan complejo y a una realidad tan dolorosa” como la trata de niños para la explotación sexual o laboral. Unicef ha intentado ofrecer esta perspectiva de infancia en su último informe, en el que revela que España ya no sólo es país de origen, tránsito y destino para las víctimas, sino que también menores españolas empiezan a ser captadas por estas mafias.

La gran mayoría de menores víctimas de trata lo son para la explotación sexual. Y “hay un aumento de niñas españolas que han caído en estas redes”, reconoce a EL MUNDO Almudena Olaguibel, especialista en políticas de Infancia de Unicef, que en este estudio se basa en los datos de la Fiscalía General del Estado.

Según esta experta, “el tipo de captación de las nacionales se parece al de las niñas de Europa del Este. Es el método del Lover Boy. Un chico que las enamora, las agasaja, promete que se van a escapar juntos a un sitio mejor… y al que ellas creen”. Olaguibel explica que “los chicos que hacen ese papel son meros transmisores de la cadena, no los cabecillas de toda la trama. Pero los lover boy juegan un papel clave, porque tienen mucho predicamento sobre todo en niñas de entornos menos favorecidos”.

Antes de que la Fiscalía recogiera esta tendencia, las entidades que trabajan sobre el terreno con esta problemática ya habían alertado de que chicas españolas empiezan a ser captadas mediante “engaños, coacción, fuerza u otros métodos” y “trasladadas a otro lugar dentro del territorio nacional, donde son explotadas sexualmente”. Según el informe -que lleva por título Son niños y niñas, son víctimas– el mecanismo es el siguiente: “Las redes utilizan a menores que captan a otros chicos (chicas en su inmensa mayoría) en los institutos, discotecas o a través de las redes sociales. Son adolescentes que viven en España y que, por cualquier motivo, se encuentran en una situación de vulnerabilidad“.

Los números de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito arrojan que los niños y niñas representan casi una tercera parte de todas las víctimas de trata de personas en el mundo (20% niñas y 8% niños) mientras que en el 2004 eran un 13% del total. Si se analizan los datos por regiones, la cosa empeora pues en el África Subsahariana y América Central y el Caribe, los menores suponen más del 60% de todas las víctimas.

Tres perfiles de víctimas

El perfil mayoritario de las menores captadas para explotación sexual es el de una adolescente de Europa del Este, de entre 14 y 17 años, que proviene de un entorno de violencia y desprotección. El método más común para embaucarlas también es el del Lover boy. Estas niñas no tienen que cruzar ninguna frontera de forma irregular ni hacer viajes arriesgados y es muy difícil que sean detectadas al entrar en España, sostiene Unicef.

El segundo perfil es el de las niñas procedentes del Africa Subsahariana, a las que captan igual que a las adultas de esos países, con la promesa de una vida mejor en España y la ceremonia de compromiso (vudú u otras) que las atará a los tratantes hasta que hayan pagado su deuda. Esa cantidad que adeudan irá aumentando durante el viaje. Aunque algunas llegarán en avión, lo más frecuente es que lo hagan por tierra, atravesando el desierto del Sahel hasta llegar a Marruecos o cruzando Libia. Un informe de la Comisión Europea alertaba en mayo de que la crisis migratoria está siendo utilizada por los tratantes para captar a mujeres y niños que se encuentran muy indefensos.

El tercer grupo de víctimas lo componen las adolescentes de América Latina, que suelen viajar con la perspectiva de empezar estudios en España o para trabajar en hostelería. En este caso son captadas por amigos o familiares, quienes las derivan a agencias de viajes especializadas que forman parte de la red de explotación. Llegan con cartas de invitacion de familiares en el país de destino o con autorización expresa de los padres.

La dificultad de detectarlas

“Lo más preocupante del tema es que si las adolescentes que vienen a España para ser prostituidas no son identificadas en nuestras costas y aeropuertos como menores, porque las mafias las obligan a mentir sobre su edad o llevan pasaportes falsos, no se pueden poner en marcha los protocolos de protección”, advierte Almudena Olaguibel, que es consciente de que esta situación se da demasiado a menudo.

El delito de trata forma parte del ordenamiento jurídico español sólo desde 2010. Pero desde entonces se ha puesto en marcha un Plan Nacional contra la trata, un Protocolo Marco de atención a víctimas de trata con fines de explotación sexual y asignación de recursos económicos y humanos. Pero el informe destaca que “hay muchos niños y niñas que viven en el entorno de la trata pero ni la mirada, ni los recursos ni la atención están puestos en ellos”.

Para Olaguibel “lo más urgente es identificar a las víctimas menores de edad. Tener una mirada de infancia. Cada uno tenemos una pequeña responsabilidad en esto. Nos asusta la magnitud de la trata cuando nos topamos con menores que podrían ser víctimas de la misma, a los que vemos en situaciones comprometidas. Pero hay que avisar al siguiente eslabón. Llamar a la policía, que estos avisen a una ONG y ésta a otros implicados hasta atajar el problema. Es un delito que nos abruma a todos, pero si se da aviso se podrán poner en marcha los mecanismos necesarios”.

No obstante, Unicef insiste en que la detección de las niñas víctimas de trata para explotación sexual es muy complicada. “Suelen estar en lugares de difícil acceso y muy controladas hasta que cumplen la mayoría de edad”. Además, “es más complicado aún que denuncien su situación debido a los vínculos familiares y personales con los miembros de la red y el sentimiento de lealtad hacia ellos, la falta de autonomía o el síndrome de Estocolmo que desarrollan en algunos casos”.

Niños, mendigos y desaparecidos

Otro asunto que preocupa a esta ONG es, como admite la especialista en políticas de infancia, “el de los hijos de víctimas de trata. No sabemos cuántos son, pero cuando rascas un poco en la vida de estas mujeres descubres que muchas tienen hijos. Y se les ha perdido el rastro. Algunos están con los tratantes, que los usan como método de extorsión. Otros, en paradero desconocido”.

Cruz Roja es la entidad encargada de gestionar los centros de acogida en los que empezaron a detectarse estas situaciones: madres con niños pequeños y que presentaban indicios de trata abandonaban su recurso pocos días después y se les perdía la pista. Según informan los responsables de estos programas, “el 97% de los menores que llegaron en 2014 a los centros de acogida de esta entidad, concretamente 126 -acompañados por mujeres que podían ser víctimas de trata- se encuentran en paradero desconocido y ninguno ha sido identificado como víctima de trata. Por eso, Olaguibel considera imprescindible que “los hijos de víctimas de trata sean considerados también víctimas directas, como ocurre con los hijos de quienes sufren violencia de género”.

Un dato novedoso en las cifras de la Fiscalía General del Estado es que, por primera vez, han aparecido en España dos varones víctimas de trata con fines de explotación sexual. Ya había antes pero ésta es la primera vez que se registran en el balance de víctimas de trata. La experta de Unicef señala que “su perfil suele ser un poco distinto al de las chicas, aunque también son captados por un lover boy, que al llegar aquí les obliga a prostituirse o les abandona con una deuda que pagar”.

Por último, el informe resalta que no sólo la prostitución es el objetivo de las mafias de trata de personas. Nuestro país también es destino de menores que son explotados con fines de mendicidad, en su mayor parte procedentes de Rumanía, Bulgaria y Marruecos.

 

Un trabajo de la ONG Unicef advierte de que España ya no es sólo país de destino para las víctimas sino también de origen

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