Binomio de riesgo: Prostitución y Tráfico de mujeres
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Binomio de riesgo: Prostitución y Tráfico de mujeres

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Un tercio de las prostitutas en España, son víctimas de trata, según la Universidad de Comillas. En un país en el que uno de cada 5 hombres paga por sexo, se estima que hay entre 40.000 y 100.000 prostitutas. Hay más de 1.600 clubes de alterne, pero es imposible saber cuántas mujeres trabajan en la calle y, más aún, en viviendas.

El último informe de referencia sobre trata en España es de 2014, y fue llevado a cabo por Naciones Unidas. Por eso, el Ministerio de Economía y Competitividad financia a un grupo de investigadores del departamento de Sociología y Trabajo Social de la privada Universidad de Comillas para que lleve a cabo un estudio que arroje algo de luz sobre la actividad de la prostitución en España, que no pocas veces esconde casos de explotación sexual y tráfico de personas. Este grupo de trabajo, que ha recibido 20.000 euros para tres años -lo que apenas cubre gastos-, recoge testimonios y cifras de ONG, policía, víctimas, y otros actores implicados en un fenómeno a la vez cercano y desconocido.

A la hora de dar datos nos enfrentamos a que esta es una actividad muy oculta, no hay datos fiables.

Jorge Uroz Universidad de Comillas

“A la hora de dar datos nos enfrentamos a que esta es una actividad muy oculta, no hay datos fiables”, explica a bez.es Jorge Uroz, miembro del departamento que lleva a cabo la investigación, poniendo como ejemplo que de 1.600 clubes de alterne a los que enviaron una encuesta para recabar datos sobre la actividad sólo respondieron 25.

A los clubes de alterne, al ser establecimientos legales, es fácil entrar. “Pero la mayoría de las mujeres tratadas están en calle y en pisos, y si bien en la calle puedes abordar a las chicas, en pisos casi no puedes hacerlo. Ni siquiera la policía puede entrar, por la dificultad de que un juez emita una orden para que se haga una inspección”, explica Uroz.

Entre las dificultades que tienen para saber cuáles son las mujeres que son víctimas de trata, pone como ejemplo las dificultades para tener acceso a las mujeres orientales. Para hacer la investigación llamaron a 250 anuncios callejeros, y ante los anuncios de mujeres asiáticas siempre atendía una encargada, y nunca decían “No” a ninguna requisitoria del presunto cliente.

“Por ejemplo, si llamas a un anuncio de asiáticas y pides coito sin condón, sólo te piden que pagues más por ello; con las prostitutas de otras nacionalidades esto no es habitual, ya que cuidan su salud”, explica Uroz.

¿Un consenso poco riguroso?

En este sentido, Uroz dijo que ellos son muy críticos respecto a un consenso mediático que suele existir en el sentido de que se dice que nueve de cada 10 prostitutas en España son víctimas de trata. Ellos manejan la cifra de una de cada tres. Sin embargo, él mismo advierte de que no hay que fiarse de ninguna cifra debido a la dificultad para su recogida y los diferentes criterios de organización y selección de los datos.

Por ejemplo, la Fiscalía de Extranjería publica cada año la estadística de casos judicializados por trata de personas, que son en torno a los 1.300 anuales, con casi 200 probados. Pero eso no es significativo, ya que sólo se trata de la pequeña parte que llega a conocimiento de los tribunales.

Las rumanas, las más captadas

Lo que sí parece innegable es que más del 30% de las prostitutas en España son mujeres procedentes de Rumanía, que llegan a ejercer este trabajo fundamentalmente mediante el “enganche afectivo” ante una figura comúnmente llamada loverboy.

Los ‘loverboys’ son muchachos guapos con dinero que engañan a mujeres rumanas para que se muden con ellos a España y, una vez aquí, las venden o las hacen trabajar de prostitutas

“Son muchachos guapos y manejan dinero, las van envolviendo, las desconectan de su familia y las convencen para venir a vivir juntos a España. Una vez aquí las ponen a trabajar”, explica.

Tal fue el caso de Amelia Tiganus, una mujer que fue captada en su comunidad de origen, en Rumanía, literalmente vendida por un amigo al llegar a España, explotada sexualmente, y que luego se dedicó varios años a la prostitución hasta que tomó conciencia de lo que le estaba ocurriendo y decidió hacerse activista en contra de la explotación sexual.

A partir de la caída del Muro de Berlín, en 1990, comenzó la trata de mujeres del Este europeo hacia países occidentales más ricos. El bum de la prostitución procedente de Rumanía llegó de la mano del bum de la construcción. Había dinero fresco en la calle con el que pagar servicios sexuales. Ante esa realidad, un país en el cual el mismo grupo de la Universidad de Comillas establece que uno de cada cinco hombres consume prostitución, era un mercado muy jugoso.

Un Estado negligente

Amelia Tiganus llama “estado proxeneta” al español. “No hace nada para proteger a las mujeres víctimas de explotación sexual, ya que, por ejemplo, hay muchos clubes de carretera en pueblos cuya economía es muy importante para ese pueblo, por lo que todos miran para otro lado”, explica a bez.es.

El Estado no hace nada para proteger a las mujeres víctimas de explotación.

Amelia Tiganus Exvíctima de trata

Uroz no llega tan lejos como Tiganus en su juicio, pero admite que el Estado “no está haciendo todo lo necesario para ayudarlas a salir de allí, no les damos alternativas reales”.

El principal motivo, explica Uroz, por el que no se combate la explotación sexual adecuadamente, es que mueve mucho dinero. En eso sí acuerda con Amelia Tiganus.

Aunque él no está seguro de que convenga prohibir la actividad. “Esto puede generar situaciones ocultas. Ya lo hemos visto en otros países”, explicó.

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