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El movimiento feminista aparca sus debates internos para protestar masivamente

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Una macromarcha para reclamar que la violencia machista sea asunto de estado.

 

De izq a dcha: Elena Lebrero, Noelia Lendete, Maná Bilbao, Lina Lanea, Loreto de la Conele, organizadoras de la marcha. JAVIER CUESTA
De izq a dcha: Elena Lebrero, Noelia Lendete, Maná Bilbao, Lina Lanea, Loreto de la Conele, organizadoras de la marcha. JAVIER CUESTA

  • Por primera vez, el feminismo organiza una gran Marcha Estatal para exigir que “el terrorismo machista sea una cuestión de Estado”
  • 122 ayuntamientos dan su apoyo, 30 ciudades del mundo se suman y miles de personas llegarán a Madrid en autobuses, trenes y aviones
  • #YoVoy7N

 

La Alhambra será violeta. Y la Torre de Hércules. Y la Cibeles. Y decenas de fachadas de ayuntamientos. Y algunas estatuas, las pocas que hay dedicadas a las mujeres de la Historia. Los focos tiznarán los ombligos de las ciudades del color del feminismo para anunciar el rugido del día siguiente en Madrid, el macrosábado de la igualdad de género con miles de pies asfaltando la capital del Reino. Este jueves se presentó en sociedad, en ruedas de prensa simultáneas salpicadas por media España, la Marcha Estatal contra las Violencias Machistas. Hoy es casi 7-N.

Por primera vez en España, el movimiento feminista aparca sus consustanciales debates internos para acordar una convocatoria masiva y callejera (más de 300 organizaciones de mujeres junto a colectivos vecinales, sindicales, sociales, ecologistas, migrantes o humanitarios) contra las «violencias machistas», culpables de «1.378 asesinatos desde 1995», más de un millón de denuncias en la última década e incontables agresiones en la sombra, acosos sexuales en el trabajo, piropos sin permiso o utilizaciones sexistas de la imagen de la mujer.

«Las violencias que vivimos en distintos ámbitos suceden en una sociedad que tolera la desigualdad y resta credibilidad a las mujeres. El machismo alimenta nuestra desvalorización, la cosificación de nuestros cuerpos y la falta de respeto a nuestras decisiones», sostienen las organizadoras.

Y en la cúspide de esa pirámide de violencias, la muerte. O, más bien, el asesinato. O, como lo define la organización de la Marcha, el feminicidio, «la expresión más brutal del machismo».

El movimiento feminista habla de 83 mujeres asesinadas en lo que va de año frente a las 40 de las cifras oficiales, que sólo cuentan las fallecidas a manos de sus parejas o ex parejas. Porque los grupos que han redactado el manifiesto del sábado incluyen en esa violencia de muerte la producida contra las hijas, las personas con «conexión familiar» con el agresor, las prostitutas, los casos en investigación y las mujeres asesinadas que no figuran como violencia de género. Como Laura del Hoyo, la joven de Cuenca que un día de este verano acompañó a Marina Okarynska a recoger unos enseres a casa del ex novio de su amiga. El hombre, Sergio Morate, mató, presuntamente, a ambas, pero sólo Marina aparece en las estadísticas de la violencia mortal de género. Laura no.

Por todo eso, el movimiento feminista pedirá en la Marcha «que la lucha contra el terrorismo machista sea una cuestión de Estado». «Si se llamara como es, se trataría como se debe. Igual que pasó con ETA, y lo digo con todos mis respetos. Aquello era terrorismo y esto también», dice Begoña Piñero, desde la plataforma de Asturias.

Y con ello que se reforme la Ley de Violencia de Género para que “estén reflejadas todas las formas de violencia contra las mujeres”, según señalaron en rueda de prensa Noelia Landeta y María Bilbao, portavoces de la marcha. “Que la lucha y los recursos incluyan tanto la violencia que ejerce la pareja o ex pareja como las agresiones sexuales, el acoso sexual en el ámbito laboral, la trata con fines de explotación sexual/laboral de mujeres y niñas y todas las violencias machistas”, piden las feministas.

Landeta ha valorado la ley integral de 2004 -“fue un hito en la lucha contra la violencia de las mujeres”, ha dicho-, pero ha advertido que “se tiene que ampliar porque están sin cubrir otras formas de violencia como la sexual” y ahora, en su opinión, es el momento.

La pancarta de la marcha la portarán víctimas de violencia machista, acompañadas por representantes del movimiento feminista, que han dado un “suspenso” al Gobierno en su política de violencia de género e igualdad.

“Dicen que están en contra de la violencia, pero si luego eso no tiene traslado en los presupuestos, si se ha reducido un 26 % la partida de la Delegación del Gobierno contra la Violencia Machista y no hay reformas legislativas en el orden del Convenio de Estambul que se aprobó el año pasado, no hay una política en relación a las mujeres”, ha sostenido Landeta.

Ese es el otro nudo gordiano de la movilización: la «pérdida del impulso» en las políticas de igualdad, una cierta desaparición del fenómeno en la agenda política y «los recortes sistemáticos en los recursos públicos, en los derechos sexuales, en el aborto en menores de 16 y 17 años y en los dispositivos especializados contra las violencias machistas».

Contra todo eso se gritará el sábado en una manifestación que lleva preparándose desde febrero y que retumba a tsunami. «Queremos desbordar Madrid. Que el agua de nuestra reivindicación se vea el sábado pero que vaya empapando los ayuntamientos, la educación, las instituciones… Que dure», dice Chus López desde la organización en Canarias, que está movilizando la marcha bajo un hastag significativo: #7NguaguaaMadrid.

La Marcha se iniciará a las 12.00 horas frente al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, «un lugar emblemático, porque es desde dónde debería ponerse en práctica la política que nos afecta», apunta Elena Lebrato desde la coordinación de las distintas portavocías, y tiene previsto un recorrido por calles fundamentales de Madrid hasta la Plaza de España.

Hasta ahora están confirmados 200 autobuses de distintas partes del país más algunos de varios municipios de la Comunidad de Madrid. La organización tiene conocimiento de la llegada de grupos de todas las provincias españolas «excepto de La Rioja, aunque es probable que se hayan unido a la gente que viene de Navarra o de alguna otra comunidad limítrofe».

El descuento del 30% del precio del billete ofrecido por Renfe ha facilitado el viaje a muchas personas. Otras han optado por el AVE. Y las que viven en las islas, tanto en Canarias como en Baleares, han reservado sitio en aviones. «No se ha organizado ningún charter, pero sí sabemos que la gente viene en distintos vuelos porque hay de todo: vienen el jueves, el viernes o el mismo sábado a primera hora».

La convocatoria es tan amplia que 30 ciudades extranjeras, sobre todo de Europa, América Latina y el Caribe, han organizado concentraciones para el sábado ante los consulados españoles o lugares emblemáticos. Por ejemplo, la Sorbona de París o la llamada Marea granate, los españoles emigrados por trabajo, que se manifestará en algunas capitales europeas.

El impacto de la preparación de la Marcha se ha notado ya en el ámbito político: 122 ayuntamientos y varias Diputaciones han aprobado una moción que apoya la manifestación del 7-N y que, entre otras cosas, reclama la «gestión pública directa» de los servicios para la igualdad y contra la violencia de género y se compromete a establecer un «sistema estable de financiación estatal, autonómica y local a largo plazo» de «recursos personales materiales y políticos para la igualdad y la prevención y atención jurídica, social y psicológica de las víctimas».

La invitación a la Marcha se amplía a personas individuales y organizadas, a colectivos de toda índole que «respeten los derechos de las mujeres», a «mareas verdes, blancas, naranjas y de todos los colores», a organizaciones sociales y de trabajadores o de inmigrantes, y a la «ciudadanía en general», incluidas esas personas «que no se reconocen feministas y que, sin embargo, lo son».

«No será una manifestación de personas tristes, sino indignadas. De mayores y jóvenes, hombres y mujeres que no aceptan la desigualdad», anuncia Macu Jimeno, una de las promotoras iniciales de la manifestación y coordinadora del grupo de Valencia.

Madrid espera a miles de gargantas el sábado, manifestantes contra las violencias machistas «que vengan, por favor, vestidos de negro o de morado». Como la Cibeles. Y la Torre de Hércules. Y la Alhambra.

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