» » En 2014, fueron atendidas por la Policía, 164 mujeres víctimas de trata.

En 2014, fueron atendidas por la Policía, 164 mujeres víctimas de trata.

Publicado en: Noticias | 0

Con la trata no hay trato. Así reza el eslogan de la última gran campaña de la Policía Nacional contra las nuevas esclavas de siglo XXI: mujeres obligadas a ejercer la prostitución. Algunas, pocas, logran escapar de sus captores o son liberadas por las fuerzas de seguridad. Y unas cuantas sin vencer el miedo, pero empujadas por la dignidad, aceptan colaborar con la policía contra los esclavistas. El año pasado 164 mujeres dieron el difícil paso y fueron testigo protegido en investigaciones. Todas siguen escondidas. Tuteladas por oenegés en viviendas de seguridad. Este diario reproduce la historia de dos de estas valientes mujeres. A una de ellas, por delatar a sus captores, le asesinaron a su hija de nueve años, en Nigeria. No ha podido llevarle flores a su tumba. Y no hay día que no la siga llorando.

Dos nigerianas delatan a sus captores, que mataron a la hija de una de ellas en su país. Los agentes protegen a las denunciantes que colaboran en las investigaciones

 

Ya no es solo el vudú. Son las amenezas contra los familiares lo que paraliza de miedo a las cientos de mujeres que llegaron a España engañadas. Como recuerda la responsable del programa Sicar, Rosa Cendón, no todas las mujeres que ejercen la prostitución son víctimas de la trata. Algunas aceptan la prostitución como método de supervivencia alternativo. Pero existe un tráfico de seres humanos del que las nigerianas, asiáticas y rumanas son las principales víctimas.

En las próximas líneas se reproducirá parte de la historia de dos de estas mujeres. Nigerianas. Una es testigo protegido en un importante investigación de la Policía Nacional. Y la otra delató a sus captores en unos tiempos en los que todavía no había planes de protección. Ni un solo dato facilitará su identificación. Por plantarles cara, huir y delatarles, a una le asesinaron a su hija. A la otra casi le matan al padre. Sospechan que nunca más volverán a vivir tranquilas. Otra cosa tienen en común, desde que gritaron “basta” no han vuelto a comercializar con su cuerpo. Les asquea.

La primera tiene 36 años. Vivía en Nigeria con su padre, las cuatro mujeres de esta y 19 hermanos. Dejó pronto la escuela, y trabajó en casa hasta que un hermano abrió una peluquería y aprendió el oficio. En 1994 tuvo una hija y una clienta que había probado suerte en Europa le animó a irse con ella a trabajar.

La otra mujer, en los pocos ratos que no estudia, baila y canta con los DVD de los Cuentacuentos. También le gusta mucho ver dibujos animados. Y hace dos semanas, por teléfono, le hizo una confesión al inspector jefe de la Policía Nacional que le ha devuelto a la vida: “¿Sabes una cosa? Ya me vuelvo a reír”, dijo. H

CompartirShare on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Print this pageEmail this to someone

Dejar un comentario