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España, el nuevo destino del turismo sexual de burdel, según ‘The New York Times’

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el nuevo destino del turismo sexual de burdel

Mientras la crisis económica ahoga a los españoles, la prostitución y el tráfico de mujeres víctimas de explotación sexual viven un boom expansivo en ciudades y pueblos de España. En zonas fronterizas como La Jonquera, en Girona, la prostitución de mujeres ha sustituido el anterior comercio de cerámica y productos artesanos, según publica el diario estadounidense The New York Times en un reportaje.

La Jonquera solía ser un pueblo tranquilo, limítrofe entre Francia y España, en el que los camioneros y transportistas descansaban y adonde los franceses acudían en busca de un buen trato sobre artesanía y prendas de piel. Pero últimamente, el negocio de la prostitución ha proliferado, como lo ha hecho en toda España, gracias a un vacío legal, que “básicamente la hace legal”, cuenta el rotativo.

Expertos aseguran que la prostitución —que en la mayor parte de los casos implica un despiadado tráfico de mujeres extranjeras— está en expansión en España y se ejerce a la vista de todos en pequeños pueblo y grandes ciudades. Es el caso de Valentina, una mujer que llegó desde Rumanía hace dos meses con la ayuda de una hombre al que ella consideraba su pareja. Creía que iba a trabajar en un hotel, pero la realidad era bien distinta. El presunto novio le dejó claro que su lugar estaba al borde de la carretera.

La amenazó con pegarla y matar a sus hijos. Ahora, la mujer merodea por una rotonda, con el pelo grasiento recogido en un coleta, a la espera de clientes. Cobra 30 euros por relación sexual y 20 por sexo oral. “La vida ha terminado para mí”, se lamenta mientras le corren las lágrimas por las mejillas. “Nunca podré olvidar que haya acabado en esto”.

La policía ha rescatado recientemente a una joven rumana de 19 años que permanecía bajo el control de dos clanes de proxenetas. Le habían tatuado en una de las muñecas un código de barras, como si fuera mercancía, en el que indicaban a cuánto ascendía la deuda que la joven mantenía con los traficantes: 2.000 euros.

Antes, la mayoría de clientes eran hombres de mediana edad, pero expertos aseguran que el boom de prostitución se sustenta en buena parte en los deseos de los jóvenes —muchos de ellos que hacen escapadas de fin de semana— que se aprovechan de la cercanía, la libertad de circulación y el bajo coste de viajar por Europa.

“Los jóvenes solían ir a discotecas”, ha explicado Francina Vila i Valls, concejala de la Mujer y de los Derechos Civiles de Barcelona. “Ahora acuden a burdeles. Es simplemente otra forma de divertirse para ellos”.

No obstante, no hay muchos datos fiables disponibles. El Ministerio de Igualdad publicó en 2010 un informe en el que cifraba entre 200.000 y 400.000 el número de mujeres que ejercen la prostitución en España. El mismo documento indicaba que el 90% de ellas procede de la trata. Aun así, policías y abogados aseguran que el número de víctimas de explotación está creciendo. Miles de mujeres son forzadas a trabajar —con, incluso, salarios más bajos debido a la bajada de precios— en multitud de lugares como clubes de alterne, pisos particulares, polígonos industriales o carreteras solitarias.

Europa, a examen contra la prostitución
El problema del tráfico de mujeres se agravó en Europa a partir de los años 90 coincidiendo con la llegada de cientos de mujeres jóvenes procedentes de la Unión Soviética y desde entonces los países de la Unión han dedicado muchas de sus reformas legislativas a tratar de atajar el asunto. Esta década será, según algunos letrados, una prueba sobre el compromiso de Europa en el cumplimiento de sus nuevas normas contra la prostitución.

“La estructura está preparada”, comenta Luis CdeBaca, embajador que dirige la Oficina del Departamento de Estado sobre el Control y Lucha contra el Tráfico de Personas. “Ha llegado la hora de someterse a examen”

La industria del sexo en España se alimenta, según expertos citados por el The New York Times, a través de diversos factores como la libertad de circulación, sin fronteras, y normas laxas. Hasta el año 2010, España no tenía un norma que diferenciase el tráfico de personas con la inmigración ilegal. Además, los juristas apuntan que son pocos los proxenetas que llegan a ser condenados. El diario cita cifras del Ministerio que reflejan que en 2010, el Estado español persiguió a 202 sospechosos de tráfico de personas y condenó a 80.

Lo más importante, según algunos abogados mencionados, es la demanda creciente de servicios sexuales de los turistas jóvenes. Sin olvidar que, por supuesto, también hay demanda local. Un estudio recogido en 2009 por un informe de Naciones Unidas señalaba que el 39% de los españoles admitía haber acudido a los servicios de una prostituta al menos una vez. En el reportaje, se afirma incluso que está ampliamente aceptado el hecho de las reuniones de negocios terminen con una cena y una visita a un burdel.

Además, recientemente los expertos han incluido a España como uno de los nuevos destinos del turismo sexual. En La Jonquera, apostado detrás de una gasolinera abierta 25 horas, ha abierto el nuevo Club Paradise que, con 101 habitaciones es uno de los burdeles más grandes de Europa. Allí se atiende en buena parte a jóvenes procedentes de Francia, porque muchos aspectos de la prostitución son ilegales en el país galo, y quizás porque allí, los servicios sexuales se pagan más caros.

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