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La Policía detecta un incremento de «lover boys» que prostituyen a sus novias

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Este tipo de esclavitud sexual «por amor» se da entre parejas rumanas y en clubes de alterne.

 

Los expertos policiales en la lucha contra la trata de mujeres han detectado en los últimos tiempos un repunte en las denuncias contra los llamados «lover boys»: jóvenes que enamoran a chicas para luego someterlas a la prostitución aprovechando el enganche emocional de las víctimas. Este incremento lo achacan a varias razones: hay más casos de este tipo, las muchachas tienen más información sobre lo que es la explotación sexual y los recursos que existen para ellas, y a que la violencia que ejercen en muchas ocasiones es la espita que las lleva a presentarse en comisaría.

El fenómeno de los «lover boys» es una de las modalidades de proxenitismo más en boga, sin ser la mayoritaria. No hablamos de redes de explotación, de mafias organizadas a gran nivel; sino de personas que tienen bajo su yugo a una (y en ocasiones dos o tres) chicas de las que viven sin que ellos den palo al agua.

Se trata de rumanos, en ocasiones bien parecidos, que rondan la treintena de años. El «modus operandi» es casi siempre el mismo: «El hombre suele haber tenido ya alguna experiencia en el tema de la trata o la explotación sexual. También pueden haber estado metidos en asuntos de robos», indican nuestras fuentes. Las suelen conocer en Rumanía, tontean con ellas y, cuando las tienen enamoradas, les ofrecen venir a España «a empezar una nueva vida». El nuestro es un país que para estas mujeres «da un estatus» que no tiene el suyo. Oeso es lo que piensan. Hasta que se topan con la cruda realidad.

Y así, y gracias a que el país del Este se encuentra en la Unión Europea, es como recalan en España, mayoritariamente en Madrid: «Pero, ya aquí y muy pronto, les dicen que no hay dinero para pagar el alquiler ni para comer. Las convencen que, por el bien de la pareja, ella tiene que entrar a trabajar en un club». Porque estas chicas sometidas por los «lover boys» siempre trabajan en estos establecimientos, no en la calle. Les buscan una plaza en uno y así se aseguran que ellas no les estarán controlando en su día a día. «De ese modo, ellos pueden estar en casa haciendo lo que quieran, sin trabajar, e incluso buscarse a otra ‘novia’ a la que someter», indica un experto.

Este fenómeno representa ya entre el 10% y el 15% de la prostitución rumana, y va a más. Antes ni siquiea había denuncias. Aunque los «chulos» siempre han existido, pero lo habitual es que antaño fueran españoles y argentinos. Ahora, estas chicas entienden que están más protegidas por los Cuerpos de Seguridad y por la legislación.

Los beneficios de los «lover boys» pueden ser de entre 100 y 150 euros al día, lo que supone el total de lo que sacan sus «novias» por los servicios sexuales. Como la chica se hospeda en el lupanar, el dueño del establecimiento se queda entre 50 y 80 euros por la habitación: el precio aproximado por media hora de sexo es de unos 50 euros, de manera que el club se suele quedar con el equivalente del primer servicio. Así, la chica está obligada a acostarse con tres o cuatro hombres cada jornada. El «lover boy» acude cada dos días para que le entregue el dinero.

Las víctimas de explotación sexual pueden pedir ayuda en el 900 10 50 90 o por e-mail (trata@policia.es).

 

por: CARLOS HIDALGO – ABC (Madrid)

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