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La prostitución divide al PSOE.

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  • El programa electoral plantea ‘abolir’ el sexo de pago pero parte de la Ejecutiva prefería no abordar el asunto
  • Pedro Sánchez sí ha evitado que se penalice a los clientes, como querían las feministas

 

El PSOE llevará en su programa electoral para las elecciones generales de 2015 la apuesta más avanzada de lucha contra la prostitución de su historia, como reconocen tanto dentro del partido como en las asociaciones de mujeres. Sin embargo, Pedro Sánchez y su equipo más próximo decidieron no llegar tan lejos como algunas mujeres de la Ejecutiva querían. Finalmente, Sánchez evitó proponer la penalización de la compra de servicios sexuales, como pretendía la secretaria de Igualdad del partido, Carmen Montón.

El programa sí introduce la penalización de la llamada tercería locativa (el alquiler de habitaciones para la prostitución, como ocurre en los prostíbulos y locales de alterne). El texto también sanciona la demanda y compra de prostitución, siempre a los clientes, nunca a las prostitutas, pero no lo introduce en el Código Penal.

Los debates sobre este asunto han despertado una viva controversia interna en la dirección del PSOE desde el pasado verano y en varias reuniones, como ha podido saber EL MUNDO.

Estos debates fueron protagonizados por miembros de la Ejecutiva, coordinados por Meritxell Batet, y por personas que forman parte del comité de sabios que asesora a Pedro Sánchez como Victoria Camps, que se ocupa de ética, o Gregorio Cámara, que está especializado en asuntos constitucionales.

Carmen Montón trasladó a la coordinadora del programa socialista, Meritxell Batet, una batería de propuestas “encaminadas a la abolición de la prostitución” por ser “una de las manifestaciones más crueles de desigualdad”, según defiende la Secretaría de Igualdad que dirige.

Según el planteamiento que detalló la ahora consejera de Sanidad de la Generalitat Valenciana, la prostitución “supone una vulneración de los más elementales derechos humanos”. Por eso, la apuesta del PSOE, en su opinión, debería dirigirse a “erradicarla”.

Esta argumentación fue asumida por los principales dirigentes del PSOE. Pero parte de la Ejecutiva -en especial hombres- se resistió a introducir en el programa medidas que pueden ser polémicas en un asunto sensible y sobre el que no hay consenso social.

Varios miembros de la dirección del PSOE preferían no aprobar medidas coercitivas contra los clientes de las prostitutas, según han explicado a este diario fuentes de la Ejecutiva. Su intención era que el programa se limitara a perseguir el proxenetismo y la trata de mujeres con fines de explotación sexual, como se ha hecho en anteriores programas electorales. Pero sin entrar tampoco en la penalización de los prostíbulos.

La primera propuesta de Montón, según un borrador en poder de este diario, proponía incluso “penalizar la compra de servicios sexuales”. Es decir, introducir en el Código Penal el consumo de sexo de pago. Pero finalmente se desechó para perseguir un mayor consenso social. En el texto definitivo figura “sancionar la demanda y compra de prostitución”.

Fuentes socialistas explican que la penalización del consumo de prostitución sólo se ha planteado en Francia y no de forma tajante: la ley francesa ahora en discusión sanciona a los clientes de la prostitución dos veces. A la tercera, por una cuestión de reincidencia, los penaliza.

Lo que tiene claro todo el partido es que el PSOE debe estar en contra de legalizar la prostitución, como propone Ciudadanos. Fuentes de la Ejecutiva explican que esto sería “un regalo para los proxenetas y los traficantes” porque “promueve el tráfico sexual” y “no supone un control de la industria del sexo”, sino que la expande al aumentar la prostitución clandestina, ilegal y la que se produce en la calle.

El ejemplo, según estas fuentes, está en Alemania, que legalizó la prostitución hace 10 años. En ese tiempo, afirman en el PSOE, la industria del sexo se ha disparado y no ha aumentado la seguridad ni de las meretrices, ni de los clientes. De hecho, son menos de 50 las prostitutas que se han dado de alta en la Seguridad Social.

Fuentes de la dirección del PSOE admiten que la pretendida “abolición de la prostitución” es un objetivo imposible. “Pero no por ello vamos a renunciar a ello”, argumentan las mismas fuentes, “igual de imposible es acabar con las muertes por accidentes de tráfico, pero hay que intentar aproximarse lo máximo posible a cero”, añadieron, y por eso el anterior Gobierno socialista aprobó el carné de conducir por puntos, explican.

 

OBJETIVO: ‘LA ABOLICIÓN’

Contra los prostíbulos

“Reintroducir en el Código Penal la figura de la ‘tercería locativa’ (el que alquila habitaciones) en los términos del Convenio de Naciones Unidas, lo que permitirá desmantelar la industria del sexo”.

Contra los proxenetas

“Introducir la figura de penalización de todo tipo de proxenetismo lucrativo medio o no consentimiento de la persona prostituida”. La ley actual sólo penaliza al proxeneta cuando se dan “condiciones penosas” en las personas prostituidas.

Contra los clientes

“Sancionar la demanda y compra de prostitución”. Este punto se suavizó, ya que en versiones anteriores del programa que no fueron aprobadas se propuso “penalizar la compra de servicios sexuales”.

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