Padres alertan del consumo de sexo on line entre adolescentes
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Padres alertan del consumo de sexo on line entre adolescentes

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Familias viguesas alertan del consumo de sexo a través de internet entre adolescentes menores de 18 años y de las dificultades que encuentran para cambiar estas conductas. Cuando el problema se convierte en adicción son los padres los que buscan la ayuda de profesionales para poder manejar esta situación y para ayudar a sus hijos a salir de esa espiral que les hace perder el rumbo de sus vidas.
Este sería uno de los perfiles de adicción al sexo registrados en Vigo por la unidad asistencial de tratamiento de alcoholismo y otras adicciones (Asvidal), pero hay un segundo segmento de la población que llega también a las consultas.
Se trata de adultos de 35 o 40 años,  obreros cualificados con un buen nivel económico que dedican el fin de semana a consumir prostitución y que deciden ponerse a tratamiento cuando la situación les resulta insostenible económicamente.

el caso del adolescente
En el caso de los adolescentes, la piscóloga clínica Carmen Guimeráns explica que “tienen prácticas sexuales a través de internet a una edad muy temprana, pero en general es con gente de su misma edad a los que mandan fotos”.
El siguiente paso es esta escalada es que pasan a dedicarle más tiempo y entonces abandonan sus estudios, las salidas con los amigos y empieza a ser un problema para su vida cotidiana.
Luego, van ampliando esta actividad y lo que era se sexo a través de internet con iguales se convierte en consumo de páginas de pornografía que son de pago.
“Pasa a ser algo muy preocupante y muy difícil de abandonar porque les da placer. Se convierte en otra adicción en la que el paciente es el último que quiere abandonar. Vienen los familiares, ellos son los últimos que deciden ponerse a tratamiento”, explica la psicóloga clínica de Asvidal.
Los padres de estos menores intentan de todo para hacer frente a este problema. En ocasiones les quitan el ordenador y el móvil, pero ellos tienen amigos o van a sitios donde pueden volver a acceder a esas páginas. Poco a poco se dan cuenta de que no pueden seguir con ese gasto de dinero y deciden ponerse a tratamiento.
El otro perfil de adictos al sexo es el de un adulto de 35 o 40 años  que son trabajadores cualificados con un nivel económico importante que dedican el fin de semana a ir a pisos, que siguen los anuncios de  prostitución y que pasan todo el fin de semana en esta actividad.
A mayores, estas personas suelen consumir pornografía durante la semana y no lo ven problemático. Lo habitual es que sean personas solteras o con pareja, pero sin hijos.

Un gasto excesivo
En el caso de los adultos, son ellos mismos los que se dan cuenta de la situación y los que acuden a la consulta. “Se dan cuenta porque tienen un gasto económico excesivo y porque dedican todo su tiempo libre y su ocio a estas prácticas. Les cuesta dejarlo porque les engancha mucho”, destaca Guimeráns. El gasto puede empezar a 500 euros al mes y llegar a los 6.000. Los adultos  tienen más unida esta práctica  al ocio del fin de semana y, como pasa con el alcohol, les cuesta ocupar su tiempo libre en otras cosas porque ese nivel de placer no se lo proporciona ninguna otra actividad en un plazo de tiempo corto.
En cuanto a la pornografía y el uso que hacen de ella algunos jóvenes, la psicóloga de Asvidal considera necesario abrir un debate sobre este asunto y valorar su influencia sobre las prácticas sexuales de los jóvenes y sobre otras cuestiones. Recuerda que  cuando se producen casos de violencia de género “nadie habla de la pornografía cuando a veces puede estar detrás de algunas conductas. Creo que es un ejemplo a desterrar, tanto esas prácticas de dominación masculina sobre la femenina como la utilización de la mujer como un objeto”, concluye.

Un 5% de la población acude a clubes o ve vídeos de pornografía

Algunos expertos que la adicción al sexo afecta al 1% de la población, mientras que el consumo de pornografía y asistencia a clubes de alterne se eleva al 5% o al 6%. Son cifras que deberían tener una mayor respuesta. Sin embargo, uno de los problemas es que la adicción al sexo no está contemplado en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM5®) ni en ningún manual de diagnóstico de enfermedades mentales, explica la psicóloga clínica de Asvidal, a pesar de que los expertos proponían su inclusión. “Para nosotros y para muchos profesionales es una adicción porque cumple todos los requisitos y todos los criterios diagnósticos”, subraya. Añade que sí se puede hablar de conducta adictiva porque es algo que “quita mucho tiempo al sujeto que lo padece, la persona realiza intentos reiterados para dejar esa actividad sin lograrlo y, además de esto, va teniendo problemas en las demás áreas de su vida porque consume un excesivo tiempo en esas prácticas que antes dedicaba a sus amigos, a su familia o a un ocio normalizado. El propio sujeto evidencia un malestar por esta práctica”.

 

Por: R.S. VIGO RSUAREZ@ATLANTICO.NET

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