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Prostitución infantil con vistas al Parque Olímpico

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La Policía Civil de Río pone en marcha una operación para detener a una banda que explotaba sexualmente a varias adolescentes en un apartamento de lujo.

 

Por María Martín

La propuesta puede parecer un sueño para cualquier chica joven que quiera ser famosa. La “beca de estudios completa para modelos y candidatas a Miss” incluye alojamiento en un apartamento de lujo con vistas al Parque Olímpico, una dieta equilibrada completa, servicio de limpieza y lavandería, chófer particular en coche de lujo, sesiones de fotos, gimnasio, fiestas, viajes e incluso masajes. Tan bueno como sospechoso. Estos beneficios se anunciaban en una página web que prometía invertir en las carreras de jóvenes de entre 14 y 21 años, con talento y “un deseo ardiente de ser modelo, actriz o cantante”. La realidad era bien distinta.

Imágenes de la página web que atraía a menores de edad para prostituirse en la zona Barra de Tijuca.
Imágenes de la página web que atraía a menores de edad para prostituirse en la zona Barra de Tijuca.

Una investigación de la Policía Civil de Río de Janeiro ha descubierto que por detrás de esas promesas había una banda de explotación sexual de menores. Gracias a la página web y otros anuncios en las redes sociales, sus cabecillas, Márcio Garcia, de 33 años, y Jonathan Alves, de 24, conseguían atraer adolescentes para prostituirse. El dúo tenía tres apartamentos alquilados en una urbanización de lujo en Barra de Tijuca, enfrente del Parque Olímpico. “Todo indica que su intención era aprovecharse del aumento de la demanda a causa de los Juegos”, explica Cristiana Bento, la comisaria que lleva el caso.

Uno de los apartamentos servía de residencia para, al menos, cuatro adolescentes. Decorado con paredes rosas y dibujos de Hello Kitty y de Las Supernenas, estaba vigilado por cámaras las 24 horas del día. Nunca salían solas de casa y estaban privadas de libertad, según las averiguaciones de la Policía llevadas a cabo junto con los vecinos, quienes venían quejándose desde hacía tiempo del ruido proveniente de las fiestas del grupo. En el mismo edificio, pero en un ático de lujo, con jacuzzi en la terraza, vivía Márcio, el líder de la banda, un hombre obcecado con sus propios músculos, amante de las armas y que se define en Instagram como un “empresario entre Miami y Río”. En el tercer apartamento residía Jonathan, el gerente y hombre de los recados de Márcio. Jonathan exhibía enormes relojes y cadenas de oro y bromeaba, en las redes sociales, entre coches de lujo: “Todos los días por la mañana, la misma duda! ¡Nunca sé cuál voy a elegir!”.

Cuando los agentes llamaron a la puerta de los apartamentos este jueves, ya no había nadie dentro. Entre los objetos incautados había ropa interior, pruebas del VIH, de sífilis, pastillas del día después, esposas, preservativos y una gran cantidad de anabolizantes. Las investigaciones apuntan al posible vínculo de la organización con el tráfico internacional de drogas y demuestran el alto nivel de vida de sus cabecillas. Ambos, cuyas novias eran menores de edad, están en paradero desconocido y tienen una orden de prisión.

Segunda operación en vísperas de los Juegos

Esta es la segunda operación en menos de un mes que persigue la prostitución infantil dirigida a los Juegos Olímpicos, que empiezan el 5 de agosto en Río. Unas semanas antes, tres adolescentes fueron rescatadas en el paseo marítimo de la playa del Recreio, a 11 kilómetros del Parque Olímpico. Una de ellas era Carol*, de 17 años, que se considera una “mujer independiente” desde los 10. Dejó de estudiar a los 11 años y no tiene familiares a quien llamar por teléfono, ni mucho menos pedir dinero. Entró en el mundo de la prostitución a los 12 años y suele ofrecerse en varios puntos de la ciudad de Río, según recogió el informe de su acogida temporal en un centro de menores.

Luciana, de 17 años, empezó a prostituirse para poder mantenerse hace alrededor de un año, cuando su madre le echó de casa después de que denunciara que su padrastro quiso violarla. La madre de la adolescente no le creyó y cortaron totalmente las relaciones. A día de hoy, Luciana se prostituye a 40 kilómetros de su casa.

Maria se puso a llorar al ser preguntada aquel día por los motivos por los que se prostituye. Tiene 16 años y se acuesta cambio de dinero desde los 15. Su madre, una mujer de la limpieza en paro, lo sabe y se lo recrimina, pero ella no le hace caso y todos los días sale de su casa, en Duque de Caxias, en la región metropolitana de Río, para mantener relaciones sexuales a kilómetros de allí, en la zona más concurrida durante los Juegos.

Esta acción, a pesar de que participaron en ella 90 agentes públicos entre policías, fiscales y servicios sociales del ayuntamiento, solo ha alcanzado a la punta del iceberg de una red compuesta por, al menos, 40 chicas explotadas sexualmente que encima tenían que pagar 50 reales (algo más de 15 dólares) por su derecho de ocupar la calle.

La fiscalía y la Policía sospechan que los abusos de menores están multiplicándose en vísperas de un evento como los Juegos Olímpicos.“Desgraciadamente se espera un aumento por los Juegos, y estamos actuando con prioridad en toda la información de prácticas delictivas que nos llega”, afirma la Fiscal de Justica Ana Lúcia da Silva Melo, que asegura que las denuncias no paran de aumentar los últimos meses.

Sin políticas específicas para rescatar a los niños y niñas víctimas de explotación sexual, este tipo de operaciones es como intentar ponerle puertas al campo, lamentan las autoridades consultadas. Carol, Luciana y Maria reconocieron el mismo día que volverían a salir a la calle. Dos semanas después de la acción policial, la playa del Recreio volvía a parecer un burdel al aire libre.

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