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Si el centro que atendió a mi hija hubiera denunciado, yo les habría seguido

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  • El padre de la chica que sufrió abusos por parte de un profesor en un colegio madrileño dice que la letrada les explicó que el proceso judicial podría ser duro para la menor

El padre de una de las menores que denunciaron al profesor A. D. D. por abusos sexuales. / F. J. BARROSO
El padre de una de las menores que denunciaron al profesor A. D. D. por abusos sexuales. / F. J. BARROSO

Carlos Javier R., el padre de la joven de 17 años que fue atendida por el Centro Integral de Ayuda a las Víctimas de Abusos Sexuales (CIASI) de la Comunidad de Madrid, ha declarado esta mañana ante el titular del juzgado número 15 de Plaza de Castilla por los supuestos abusos del profesor de Música y Ética, Andrés Díez Díez, ocurridos en el colegio concertado religioso Valdeluz de Madrid. Este progenitor ha destacado que la letrada del CIASI le explicó las graves consecuencias que podría tener denunciar al maestro y al centro escolar para su hija, ya que posiblemente la culpabilizarían a ella de los eventuales abusos sexuales que había sufrido. “Si el CIASI hubiera denunciado, yo les habría seguido”, ha concluido.

El docente permanece en prisión preventiva desde mediados del mes de febrero, acusado de siete delitos de abusos sexuales. De las 17 chicas que han prestado testimonio de momento ante el juez, quince han confirmado que sufrieron abusos.

El padre ha estado declarando durante unos 20 minutos y a la salida ha recordado cómo se enteró de los supuestos abusos sexuales que sufrió su hija, cuando tenía 17 años. “Pasó de tener un cuerpo musculoso de una deportista a quedarse en los huesos”, ha explicado. En primer lugar, fue atendida por una psicóloga de un centro de salud de trastornos alimenticios (anorexia y bulimia) hasta que se le detectó que todo el proceso respondía a estrés causado por las agresiones sexuales.

Fue trasladada al CIASI, donde recibió tratamiento psicológico durante seis meses. Cuando acabó, los padres fueron atendidos por la letrada del centro, que les explicó que podían denunciar al colegio, pero se lo puso especialmente difícil y posiblemente traumático para la menor. “Nos dijo que el abogado de la defensa del profesor iba a intentar demostrar que ella era la responsable de la situación y de los abusos. La defensa consistía en culpabilizar a la víctima, en este caso a mi hija”, ha destacado el padre. El problema añadido es que su hija tenía entonces 17 años y que la harían declarar en más de una ocasión. “Nos dijeron que si hubiese sido más pequeña no tendría que testificar y que el informe del psicólogo valdría como prueba. Al tratarse de mi hija, la iban a sentar a declarar y yo no estaba dispuesto a eso”, ha destacado.

El padre también ha añadido que si el CIASI hubiese tomado la iniciativa, el les habría seguido para intentar acusar a Andrés Díez de los supuestos abusos. “Estuve pensando en acudir al grupo de menores, pero no quise exponer a mi hija a un proceso judicial tan duro. La decisión la tomé yo, porque dentro del Valdeluz el profesor es una persona muy carismática y mi hija lo único que iba a encontrar era falta de apoyo”, ha afirmado.

Las agresiones siempre se producían en la academia de música Melodía Siglo XXI, que está anexa al centro escolar y en el que también era profesor el imputado. “Era el lugar apropiado porque se trata de salas perfectamente aisladas acústicamente y apartadas, con lo que se da una gran intimidad”, ha descrito. Carlos Javier R ha valorado de forma muy positiva que el docente se encuentre en prisión preventiva comunicada y sin fianza desde el día de la detención: “Que no se acerque a este colegio ni a esta zona por lo que le pueda suceder. Parece mentira que fuera el profesor de Ética”.

El progenitor también ha destacado que la dirección del centro estaba perfectamente informada de lo que ocurría. En su caso, acudió en 2007 a la tutora de su hija y le dijo que quería que la cambiara de clase y le relató lo que estaba sucediendo. “Si la profesora lo sabía, tuvo que comentarlo en el claustro de profesores y nadie tomó ninguna decisión ni ninguna medida para evitarlo. Desde luego, sí que sabían lo que estaba ocurriendo”, ha recalcado.

La denuncia del pasado mes de febrero se produjo después de que varias de las alumnas crearan un grupo por WhatsApp y decidieran denunciarle de forma conjunta ante la supuesta reiteración delictiva con otras alumnas. “Yo en su momento intenté contactar con otros padres, pero al final no logré demostrar que hubiera más casos. O al menos no lo conseguí. No quise cambiar a mi hija de colegio porque en aquel entonces era su entorno, era su vida y no quería causarle más daños después de lo que había pasado”, ha explicado. “No me arrepiento de lo que hice. Ahora bien, visto con perspectiva, ahora quizás sí habría tomado otra decisión”, ha concluido.

Fuente: www.elpais.com

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