» » Sonia Sánchez, ex prostituta autora de ‘Ninguna mujer nace para puta’

Sonia Sánchez, ex prostituta autora de ‘Ninguna mujer nace para puta’

Publicado en: Artículos de Opinión, Otros | 0

“Las putas no tienen clientes, son torturadores prostituyentes que pagan por violar a una mujer”

 

Por: Juan Luis Valenzuela.

elplural.com

 

Sonia Sánchez, en realidad su nombre completo es Sonia Teresa Sánchez, es mucho más que una activista por los derechos de la mujer, la igualdad y la lucha contra la violencia de género. Esta educadora social argentina es una de las mayores denunciantes de la lacra más vejatoria y canalla contra la mujer, la prostitución. Combativa, rebelde y luchadora, dedica una gran parte de su tiempo a luchar por la abolición de la prostitución. Ha estado en Madrid invitada por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres. En colaboración con la Agrupación Ateneísta de estudios sobre mujeres ‘Clara Campoamor’ y la CATW, ha impartido una charla en el Ateneo. Charla descarnada y dura, pero pedagógica y clara de quien fue explotada sexualmente durante seis años “convirtiéndose en la puta de todos”.

“La soledad de la puta”
Su autodefinición personal es de “sobreviviente”, pero realmente está asida con fuerza descomunal y tremenda pasión a la vida. Hablamos con ella horas antes de la conferencia y nos explica cómo fue capaz de escapar de una de las peores esclavitudes de esta sociedad que se dice moderna. Vivió lo que denomina ‘la soledad de la puta’. Tras conseguir salir del laberinto de proxenetas, chulos y mafia, ahora Sonia es escritora, formadora y activista feminista. Es coautora del libro ‘Ninguna mujer nace para puta’, un relato en primera persona de su experiencia personal. Su lucha es la lucha de muchas mujeres. Sin ambigüedades la plantea como la abolición de la prostitución, abolición sin matices. Un triste fenómeno que sufren 4 millones de mujeres y niñas víctimas de la trata cada año en el mundo. En la ‘moderna’ sociedad occidental alcanza a 500.000 mujeres que están dentro del ámbito de la Unión Europea.

Salir de la red del proxenetismo
A los 15 años dejó la escuela secundaria de una localidad de la pobre provincia argentina del Chaco. Huye de esa situación de pobreza y se va como empleada doméstica a Buenos Aires a “buscarse la vida”allí de la misma manera. Sin salidas económicas, durmiendo en la calle, rebuscando en la basura, en la indigencia, finalmente las redes de la prostitución la obligan a entrar en esa puta profesión. Serían innumerables narrar la dureza de esa vida, decenas de experiencias crueles… Pero al final Sonia, se escapa de esa mafia y con una valentía ejemplar y mucho riesgo osado sale de ese infierno en el que fue vejada, insultada y golpeada por hombres que la trataron como mera mercancía. Tras una violación en grupo que la mandó al hospital, dijo basta. Su historia está en el libro “Ninguna mujer nace para puta”.

 

 

Cuenta su angustioso viaje de la prostitución: “Me convertí en la puta de todos”. Fui vejada, insultada y golpeada por hombres que me trataron como mera mercancía. Fue valiente y dije !basta!. Su historia está en el libro “Ninguna mujer nace para puta”. A Sonia no le gusta el vocablo “cliente” porque “las putas no tienen clientes, tienen puteros, prostituyentes o torturadores prostituyentes. Ellos pagan por violar a una mujer”.

“La puta no tiene pulmones ni ojos, ni sentimiento, solo tiene boca, vagina y ano”
Sonia se pregunta en otra entrevista “¿qué es trabajo sexual? ¿Penetración de boca, vagina y ano? ¿Eso es trabajo sexual? Una mujer que realiza un trabajo sexual no es una mujer sino una boca, una vagina y un ano. A eso nos reduce ese trabajo, no somos personas, no tenemos un cuerpo las putas porque un cuerpo es un todo. Las campañas de las organizaciones internacional que conceden millones de dólares en Argentina para las trabajadoras sexuales lo focalizan en el VIH, malaria, enfermedades venéreas y nada más. No les importa la salud de las mujeres. La puta no tiene pulmones, no tiene ojos, no tiene sentimientos… Solo tiene boca, vagina y ano”. Niega que pueda haber amor en ese mundo. “No, no me enamoré de ninguno. En la prostitución no hay afecto ni caricias ni abrazos. Hay manoseos y violencia. Cómo te vas a enamorar de alguien que te manosea, que te viola. Que te paga para penetrarte como él quiere”.

“Sin puteros que vayan de putas, no hay putas” 
Antes de Madrid, Sonia pasó por Almería en su periplo español. Ahora está a punto de la conferencia y rapidamente para Argentina a seguir su labor de denuncia y de combate contra la prostitución: Allí, en el Levante andaluz afirmó que “no le gusta la palabra cliente. No, porque las putas no tienen clientes. Tienen puteros, varones prostituyentes o torturadores prostituyentes. Es una tortura psicológica y emocional. Ellos pagan por violar a una mujer”.  Niega una especie de leyenda urbana que dicta que la prostituta puede elegir. Es falso, “es mentira. El precio lo marca la cantidad de mujeres prostituidas que hay a tu alrededor. Lo pone lo vieja que estás. Hoy están traficando a niñas desde los 12 a los 18 años. Si tienes 30 ya eres vieja. Los hombres deben comprender esta violencia. Sin puteros que vayan de putas, no hay putas. No eres un cuerpo cuando eres puta. Te convierten en una boca, en una vagina, en un ano. Somos un objeto de comercio”.
Los nuevos campos de concentración
Para esta argentina valiente y activista, la prostitución y la trata de mujeres constituyen los nuevos campos de concentración. Las mujeres traficadas no pueden escapar. Primero, porque tienen miedo, están amenazadas o tienen hijos dentro de la prostitución que sirven de ancla. Después, porque la prostitución es un gran negocio para otros, no para la mujer prostituida. Porque, ¿qué derechos tiene una puta? ninguno ¿Derecho a ser penetrada bucal, vaginal o analmente cuántas veces por día? ¿Ese es un derecho? Te dicen que te vas a jubilar como puta. ¡Guau! ¿Un derecho es ese, jubilarse como puta? ¡Un puta nunca decide sobre su cuerpo, no decide nada!  Sobre la forma de sobrevivir a todo esto cree que “Te adormeces. Te anestesias. No sientes nada. En la prostitución no existen las caricias, solos los manoseos. En la prostitución no existen los abrazos, solo hay violencia. Los puteros no compran sexo porque esa puta no vende nada, ni siquiera su cuerpo, que tampoco le pertenece. Los puteros lo que hacen es practicar la violencia como sexo.
La prostitución destruye todo
En las declaraciones que hizo en Almería explicó como salió de la negra ylúgubre vida: “Ha sido un proceso que me ha llevado años. La prostitución destruye todo. Fui prostituida a los 16 años, traficada a los 17. Hoy tengo 53. La vergüenza y el dolor es la marca que van a llevar siempre las putas. La vergüenza de haber sido la puta de todas y de todos. Yo la trabajé y comprendí que esa vergüenza no me pertenecía. Que le pertenecía a los miles de puteros que pasaron por mi cuerpo y también a mis gobernantes. El dolor lo sigo trabajando todavía.
Para finalizar explica como siguió adelante. Y lo hizo por “la rabia. Pero la rabia entendida como combustible, no algo que me convierta en una mala persona. Para mí, mi bandera y mi abrigo cotidiano son, lo han sido siempre, la desobediencia y la rebeldía. Decimos adiós a una luchadora, una gran mujer porque Sonia es “una heroína del siglo XXI que ha sobrevivido a una de las peores barbaries contemporáneas. Ha tenido la suerte de poder narrarlo y ahora se dedica a cambiar ese mundo con “su relato conmovedor, su discurso corrosivo y un optimismo desbordante”. Mucha suerte Sonia.
Comparte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.