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Violencia contra las mujeres en cualquier lugar del mundo

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desde Colonia a Ciudad Juarez.

Por Yolanda Díez Herrero.

La violencia contra la mujer es uno de los grandes problemas del mundo actual, y los datos recientes en todo el mundo, vuelven a recordar que se trata de algo sobre lo que hay mucho trabajo por hacer en todo el mundo.

 

Yolanda Díez Herrero es experta en ciberdelincuencia y miembro del CNP.
Yolanda Díez Herrero es experta en ciberdelincuencia y miembro del CNP.

Según datos de Naciones Unidas, se estima que el 35 por ciento de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su compañero sentimental o violencia por parte de una persona distinta a su compañero sentimental en algún momento de su vida.

Sin embargo, algunos estudios nacionales demuestran que hasta el 70 por ciento de las mujeres ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental durante su vida

Las mujeres que han sufrido maltrato físico o sexual por parte de sus compañeros tienen más del doble de posibilidades de tener un aborto, casi el doble de posibilidades de sufrir depresión y, en algunas regiones, 1,5 veces más posibilidades de contraer el VIH, en comparación con las mujeres que no han sufrido violencia por parte de su compañero sentimental.

Pese a que la disponibilidad de datos es limitada, y existe una gran diversidad en la manera en la que se cuantifica la violencia psicológica según países y culturas, las pruebas existentes reflejan índices de prevalencia altos.

El 43 por ciento de mujeres de los 28 Estados Miembros de la Unión Europea ha sufrido algún tipo de violencia psicológica por parte de un compañero sentimental a lo largo de su vida.

En la mitad de los casos de mujeres asesinadas en 2012, el autor de la agresión fue un familiar o un compañero sentimental

 

Se estima que en prácticamente la mitad de los casos de mujeres asesinadas en 2012, el autor de la agresión fue un familiar o un compañero sentimental, frente a menos del 6 por ciento de hombres asesinados ese mismo año.

En 2012, un estudio realizado en Nueva Delhi reflejó que el 92 por ciento de las mujeres comunicó haber sufrido algún tipo de violencia sexual en espacios públicos a lo largo de su vida, y el 88 por ciento de mujeres comunicó haber sufrido algún tipo de acoso sexual verbal (incluidos comentarios no deseados de carácter sexual, silbidos, miradas o gestos obscenos) a lo largo de su vida.

A escala mundial, más de 700 millones de mujeres que viven actualmente se casaron siendo niñas (con menos de 18 años de edad). De estas mujeres, más de 1 de cada 3 —o bien unas 250 millones— se casaron antes de cumplir los 15 años.

Las niñas casadas no suelen tener la posibilidad de negociar efectivamente unas relaciones sexuales seguras, lo que las hace vulnerables ante el embarazo precoz así como ante las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH.

 

Unos 120 millones de niñas de todo el mundo (algo más de 1 de cada 10) han sufrido el coito forzado u otro tipo de relaciones forzadas en algún momento de sus vidas

Unos 120 millones de niñas de todo el mundo (algo más de 1 de cada 10) han sufrido el coito forzado u otro tipo de relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas. Con diferencia, los agresores más habituales de la violencia sexual contra niñas y muchachas son sus maridos o ex maridos, compañeros o novios.

Se estima que 133 millones de niñas y mujeres han sufrido algún tipo de mutilación/ablación genital femenina en los 29 países de África y Oriente Medio donde esta práctica nociva es más habitual, suponiendo un alto riesgo de padecer hemorragias prolongadas, infecciones (incluido el VIH), complicaciones durante el parto, esterilidad y muerte.

Las mujeres adultas representan prácticamente la mitad de las víctimas de trata de seres humanos detectada a nivel mundial.

En conjunto, las mujeres y las niñas representan cerca del 70 por ciento, siendo las niñas dos de cada tres víctimas infantiles de la trata.

Una de cada 10 mujeres de la Unión Europea declara haber sufrido ciberacoso desde la edad de los 15 años, lo que incluye haber recibido correos electrónicos o mensajes SMS no deseados, sexualmente explícitos y ofensivos, o bien intentos inapropiados y ofensivos en las redes sociales. El mayor riesgo afecta a las mujeres jóvenes de entre 18 y 29 años de edad.

Se estima que 246 millones de niñas y niños sufren violencia relacionada con el entorno escolar cada año y una de cada cuatro niñas afirma que nunca se ha sentido segura utilizando los aseos escolares, según indica una encuesta sobre jóvenes realizada en cuatro regiones.

El alcance y las formas de la violencia relacionada con el entorno escolar que sufren niñas y niños varían, pero las pruebas señalan que las niñas están en situación de mayor riesgo de sufrir violencia sexual, acoso y explotación.

Además de las consecuencias adversas psicológicas y para la salud sexual y reproductiva que conlleva, la violencia de género relacionada con el entorno escolar es un impedimento de envergadura para lograr la escolarización universal y el derecho a la educación de las niñas.

Un estudio llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que los países del sudeste asiático son aquellos en los que la violencia contra la mujer dentro de la pareja tiene una mayor prevalencia.

El estudio ha analizado tanto la violencia física (Bofetadas, golpes, empujones, que el hombre tire a la mujer algo con lo que pueda ser dañada, etc) como la sexual, entendiendo por esta última el ser forzada para tener relaciones sexuales , tener relaciones por miedo a la reacción de la pareja o el ser obligada a hacer actos que puedan resultar “humillantes o degradantes”.

 

Los datos globales muestran que el 40 por ciento de las mujeres de todo el mundo han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja

Los datos globales muestran que el 40 por ciento de las mujeres de todo el mundo han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja, un porcentaje que se eleva hasta el 45% si se añada a personas distintas a la pareja. Sin embargo algunos estudios nacionales demuestran que hasta el 70 por ciento de las mujeres ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental durante su vida.

El informe revela una brecha entre los países ricos (con rentas altas) y los que tienen unas rentas menores.

Así, en las regiones consideradas ricas (Estados Unidos, Europa, Australia y Japón) se observa que el 23,2 por ciento de las mujeres ha asegurado haber sufrido situaciones de violencia, el menor porcentaje de todo el estudio, lo que pone de relevancia los efectos de las políticas públicas.

Pese a que la disponibilidad de datos en ocasiones es limitada, y existe una gran diversidad en la manera en la que se cuantifica la violencia física y psicológica según países y culturas, las pruebas existentes reflejan índices de prevalencia altos.

El 43 por ciento de mujeres de los Estados miembros de la Unión Europea ha sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida.

Es reseñable lo ocurrido este fin de año en la localidad de Colonia (Alemania), relatos de mujeres en crónica de una noche de violencia y agresiones físicas y sexuales, faltaba poco más de una hora para terminar el año 2015 cuando los agentes policiales desplegados ante la estación central de Colonia, en prevención de posibles actos terroristas, escucharon los primeros gritos femeninos, procedentes de entre la multitud y comenzaron a acudir a ellos las primeras mujeres visiblemente maltrechas reclamando ayuda.

La descripción de los hechos por parte de las víctimas eran siempre los mismos, grupos de hombres alrededor de unos 150, plenamente coordinados y organizados que las acorralaban e inmovilizaban. Posteriormente eran agredidas sexualmente y les eran robados sus objetos personales. “Era una jauría humana a la caza de su presa, la mujer”.

“ Sentí muchas manos tocando mi pecho, mi entrepierna. Luego, de repente, una multitud me arrancó la ropa, dejando mi torso al aire . Y me violaron”.

Lo que vivió la periodista estadounidense Lara Logan en la Plaza Tahrir de El Cairo la noche del 11 de febrero de 2011, el día que el dictador egipcio Hosni Mubarak renunció al poder, no fue un caso aislado.

Entre 250 y 300 mujeres fueron agredidas sexualmente durante las concentraciones la plaza que simbolizó la primavera árabe.

El patrón es el mismo: hombres divididos en grupos forman un círculo en torno a la víctima y, una vez aislada, le roban, agreden y si se tercia, la violan

En ambos casos, el patrón es el mismo: hombres divididos en grupos forman un círculo en torno a la víctima y, una vez aislada, le roban, agreden y si se tercia, la violan. Este modus operandi made in Egipto ya es habitual y conocido en el norte de África con nombres como taharosh o mo¨aska o hatk´ird.

En Alemania, a estas bandas se les ha denominado “Los Bailones” porque se acercan a la víctima cantando, invitándole a bailar, una forma amigable de referirse a una forma de criminalidad que, hasta la noche de fin de año, se manifestaba en Europa de forma anecdótica y en otra magnitud.

“ Estamos ante una dimensión nueva de delito y de forma de actuación”, repite el Ministro de Justicia alemán, Heiko Maas, que habla de dimensión y de nuevo delito, porque hace ya tiempo que los bailones actúan más o menos tímidamente en Alemania, Suiza, Finlandia, Austria y Suecia.

La violencia contra la mujer trasciende países y fronteras, se trata, desgraciadamente, de un fenómeno de alcance internacional, es un problema de grandes dimensiones y de práctica social ampliamente extendida en todos los países del mundo.

Otro de los países del mundo donde la violencia contra las mujeres es patente por su grado desmesurado de violencia es México, según algunos datos de informes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en México determina que en la década de los años 2000 hasta nuestros días más de un millón y medio de mujeres en todo México buscaron ayuda debido a las lesiones causadas por el maltrato.

Sus manifestaciones son de índole y naturaleza muy diversa, esta problemática, de la mano de una sociedad patriarcal, sus prejuicios, torcidos derechos y obligaciones según su conveniente distinción por sexos, se manifiesta ante todo como una situación de control, en la cual, como planteara el especialista Jorge Corsi, las relaciones abusivas se convierten en el caldo de cultivo para satisfacer las necesidades originadas en el desequilibrio de poder.

Las prácticas violentas en el marco de las relaciones conyugales y las respuestas asumidas.

El “ hombre cabal” debe cumplir las expectativas de masculinidad que implican el mantener la obediencia de la esposa y un número de hijos varones como descendencia que reemplazará al padre como fuente de autoridad, quien “ pegara” con razón siempre y cuando la mujer no lo obedezca, sea infértil y no realice la mayor parte de las tareas domésticas, por ejemplo.

Otro tipo de violencia muy común en el país es la de la mujer que migra desde la Frontera Sur, la Violencia Sexual, los riesgos que afrontan esta mujeres que huyen de sus hogares sin documentación, son víctimas de atracos y atropellos de los que son víctimas por su condición especifica de género, las características de este tipo de abuso y los contextos de las estructuras y relaciones de poder que existen en particular en su tránsito por esta frontera.

El feminicidio en Ciudad Juárez, no podía faltar en este artículo. Elena Azaola intenta reconstruir algunos elementos para explicar el asesinato indiscriminatorio e impune que sacude a Ciudad Juárez desde el año 1993 con un número que a la fecha alcanza aproximadamente 484 mujeres asesinadas y otras 55 desaparecidas con la condición general de ser mujeres, migrantes, pobres, que habitaban en lugares de alto riesgo.

Las complicidades en todos los ámbitos, políticas, policiales y de ciudadanos han contribuido al mantenimiento en la penumbra y en la impunidad del que es quizá el mayor asesinato serial de mujeres en la historia.

Diana Washington Váldez, periodista del Diario el Paso Time, de Texas, ha investigado y escrito sobre este feminicidio durante seis años.

La saña con que matan a las mujeres, jovencitas e incluso niñas de sólo 12 años, eran violadas, estranguladas y mutiladas sádicamente e incluso marcadas como firma de los autores

La saña con que matan a las mujeres, jovencitas e incluso niñas de sólo 12 años, eran violadas, estranguladas y mutiladas sádicamente e incluso marcadas como firma de los autores. Durante los pasados 10 años, más de 400 mujeres han sido asesinadas y una cantidad indeterminada de ellas permanece desaparecidas.

En la mayoría de países donde existen datos, menos del 40 por ciento de las mujeres que sufren violencia buscan algún tipo de ayuda.

Entre las mujeres que lo hacen, la mayoría recurre a la familia y a amigas y amigos y muy pocas confían en instituciones y mecanismos oficiales, como la policía o los servicios de salud. Naciones Unidas ha afirmado que menos del 10 por ciento de aquellas mujeres que buscaron ayuda tras haber sufrido un acto de violencia lo hicieron recurriendo a la policía.

Al menos 119 países han aprobado leyes sobre violencia doméstica, 125 tienen leyes sobre el acoso sexual y 52 tienen leyes sobre la violación conyugal. Sin embargo, ni siquiera contar con una ley garantiza que ésta siempre respete o implemente los estándares y las recomendaciones internacionales.

La disponibilidad de datos sobre la violencia contra las mujeres ha aumentado significativamente en los últimos años. Desde 1995, más de 100 países han llevado a cabo al menos una encuesta tratando esta cuestión.

Cuarenta y cuatro países realizaron una encuesta en el periodo entre 1995 y 2004, y 89 países lo hicieron en el periodo entre 2005 y 2014, unas cifras que parecen reflejar un mayor interés en esta cuestión. Más de 40 países llevaron a cabo al menos dos encuestas en el periodo entre 1995 y 2014, lo que significa que, dependiendo de la comparabilidad de las encuestas, se podrían analizar los cambios a lo largo del tiempo.

Las pruebas reflejan que determinadas características de las mujeres, como, por ejemplo, la orientación sexual, la discapacidad o la etnicidad, y algunos factores contextuales, como las crisis humanitarias, incluidas las situaciones de conflicto y posteriores al conflicto, pueden aumentar la vulnerabilidad de las mujeres ante la violencia.

En 2014, el 23 por ciento de las mujeres no heterosexuales (aquellas que identificaban su orientación sexual como lesbianas, bisexuales u otras opciones) entrevistadas en la Unión Europea indicó haber sufrido violencia física y/o sexual por parte de agresores de ambos sexos, en comparación con el 5 por ciento de mujeres heterosexuales.

Por otro lado, el 34 por ciento de las mujeres con un problema de salud o una discapacidad declararon haber sufrido violencia física o sexual por parte de un compañero sentimental a lo largo de su vida, frente al 19 por ciento de mujeres sin un problema de salud ni discapacidad, asimismo tomando como base datos de la Unión Europea.

Todo ello nos conduce a determinar que la violencia de género no es algo aislado de un territorio, o de una sociedad concreta y determinada. En una cuestión que afecta a todas las culturas y civilizaciones, y que hoy en día requiere el esfuerzo de todos los ciudadanos e individuos, sea cuales fueren las colectividades en las que se integren, a los efectos de poner coto a esta lacra social que constituye la violencia contra la mujer en cualesquiera de sus manifestaciones.

Ayer fue Ciudad Juarez, hoy ha sido Colonia, pero cuando se agrede a una mujer o se la maltrata físicamente se atenta contra todas las mujeres al mismo tiempo

Ayer fue Ciudad Juarez, hoy ha sido Colonia, pero cuando se agrede a una mujer o se la maltrata físicamente se atenta contra todas las mujeres al mismo tiempo, contra todas las sociedades simultáneamente, porque es misión de todos acabar de una vez por todas con ello.

Esta situación conduce inexorablemente a afirmar que hoy en día son muchas interrogantes que presenta la adecuación del marco legal de la violencia de género imperante, sus avances y sus desafíos. Por ello es preciso que cualquier intento de erradicar la violencia ataque directamente sus orígenes, por lo que debe tomarse en cuenta la desigualdad social, cultural, económica y política entre hombres y mujeres.

Se trata de combatir la violencia, ante todo, porque es una obligación que todos y todas tenemos, a fin de garantizar los derechos a los que legítimamente tienen las mujeres de Ciudad Juarez, de Colonia, pero también de cualquier otra parte del mundo, en todos los tiempos, y en todas las sociedades, culturas y civilizaciones que estén por venir.

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